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Sabías que...

LAS BARRICAS

El negocio de la madera de roble para construir toneles mueve miles de millones cada año. En Francia, por ejemplo, el 80% de los bosques de robles son propiedad del gobierno y en septiembre y octubre se realiza una subasta de ejemplares que van desde los 80 años hasta, algunas veces, los 300. Los bodegueros y los fabricantes de barricas eligen los ejemplares adecuados al tipo de vino que van a elaborar

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Casi todas las zonas productoras de vino
cuentan con sus propias fábricas de toneles

Se fabrican al año más de un millón de toneles de roble para su uso en el envejecimiento de vinos y licores. Los países en los que se encuentran los principales productores de estos grandes y orondos recipientes son Estados Unidos y Francia.

La industria tonelera norteamericana, a pesar de ser relativamente reciente, supera en números a cualquier otra, ya que por ley, el bourbon que allí se elabora debe ser envejecido en barricas de roble nuevo. Además, la madera del roble americano es muy apreciada por su escasa porosidad y la sutil aportación de aromas al vino envejecido en ella.

Casi todas las grandes zonas productoras de vino cuentan con sus propias fábricas y artesanos de los toneles, que pasan los secretos de su fabricación de unas generaciones a otras.

La madera de roble es la preferida para albergar los vinos de calidad, no sólo por el pequeño tamaño de sus poros sino también por que los aromas que aporta al vino no enmascaran los auténticos de este.

No obstante, los aromas añadidos variarán según sea el tipo de roble elegido y el tratamiento al que haya sido sometida la madera. Existen dos grandes grupos de robles, el rojo y el blanco. El rojo es demasiado poroso para utilizarlo como recipiente estanco y del blanco destacan el americano ‘Quercus Alba’ y los franceses ‘Quercus Sessiflora y Quercus Robur’. El americano tiene una ventaja frente al francés y es que se puede serrar y la construcción de tablas es más fácil, el francés ha de ser hendido, que consiste en rasgar la madera siguiendo la línea de sus vetas y así evitar que se produzcan filtraciones más tarde.

El negocio de la madera de roble para construir toneles mueve miles de millones cada año. En Francia, por ejemplo, el 80% de los bosques de robles son propiedad del gobierno y en septiembre y octubre se realiza una subasta de ejemplares que van desde los 80 años hasta, algunas veces, los 300. Los bodegueros y los fabricantes de barricas eligen los ejemplares adecuados al tipo de vino que van a elaborar.

En realidad, no hay maderas mejores o peores, sino que unas son afines a un determinado tipo de vino y otras no. En algunas bodegas se utilizan barricas fabricadas con duelas de varias maderas y así aumentar la complejidad aromática. Antes de construirse el barril, cuya capacidad depende también del tipo de vino y que oscila entre los 225 y los 600, la madera debe secarse, preferentemente al aire libre y por un periodo de al menos un año para eliminar la resina y favorecer la creación de una importante actividad microbiana.